CATERINA IAZZI

La bella Austria nos legó a grandes maestros de la música clásica, entre ellos a ,Joseph Haydn (1732-1809), , una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la música del clasicismo (c. 1750-1820

Se ha escrito, que como compositor Haydn siempre será recordado con reverencia. El fue el fundador de la Escuela Vienesa de Composición. Su carrera principió cuando la convención general aceptaba que la música palestrinesca iba siendo abandonada como la última forma de composición musical. Se hacía sentir una gran necesidad por mayor libertad creativa y un respiro en el campo de nuevas concepciones instrumentales. Sobre esas bases, los sistemas de composición de Haydn satisficieron a un gran número de ansiosos espectadores, llegando a ser sus composiciones muy populares, a la vez que fuente de notable influencia en otros grandes compositores, tales como Mozart y Beethoven. Fue a partir de esas influencias que se origina la escuela moderna de composición musical.

De origen humilde, nació el 31 de marzo de 1732 en Rohrau an der Keitha, cerca de Viena. Era el mayor de los dos músicos hijos de un fabricante de ruedas. Algunos suponen que era descendiente de croatas.

Sus padres se dieron cuenta pronto de que Haydn tenía talento musical, por lo que cuando tuvo seis años le enviaron a vivir con unos parientes en una población no muy lejana, donde podría tomar lecciones de canto coral. Dos años después le oyó cantar el director musical de la catedral de San Esteban de Viena, y le llevó consigo. Durante nueve años Haydn formó parte del coro de la catedral. A pesar de que el director musical no le dedicaba al coro la debida atención, el joven Haydn aprovechó esos años de formación y experiencia, que sentaron una base sólida para su futuro.
En 1749 Haydn alcanzó la edad en la que ya no pudo cantar tonos agudos, por lo que fue despedido del coro. Unos amigos lo acogieron en su casa, y decidió convertirse en músico. Transcurrieron diez años difíciles, en los que tuvo que trabajar en diversos empleos relacionados con la música. Uno de ellos fue como sirviente y acompañante de un compositor italiano. No obstante, Haydn sacó partido de estos años y fue adquiriendo mayores conocimientos, hasta el punto en que compuso sus primeros cuartetos de cuerdas y su primera ópera. Paulatinamente su reputación como compositor empezó a desarrollarse.

Con ocho años entró en la escuela coral de la Catedral de San Esteban, en Viena, donde recibió su única formación académica. A los 17 años abandonó el coro y pasó varios años trabajando como músico independiente. Estudió los tratados de contrapunto y recibió algunas lecciones del prestigioso maestro de canto y compositor italiano Nicola Porpora. En 1755 trabajó para el barón Karl Josef von Fürnberg, época en que compuso sus primeros cuartetos para cuerda. En 1759 fue nombrado director musical del conde Fernando Maximilian von Morzin. El año 1760 contrajo matrimonio con Maria Anna Keller, unión que fracasó y de la que no hubo descendencia.

Haydn abarcó prácticamente todos los géneros: vocales, instrumentales, religiosos y seglares. Muchas de sus obras no se conocían fuera de Esterházy, especialmente los 125 tríos y demás piezas compuestas para viola barítono, instrumento híbrido de cuerda que el príncipe Miklós tocaba. La mayoría de sus 19 óperas y operetas de títeres las compuso según el gusto y las directrices del príncipe. Haydn admitió la superioridad de las óperas de su joven amigo Wolfgang Amadeus Mozart. No obstante, en otros géneros, sus obras tuvieron buena acogida y su influencia fue importante. Las 107 sinfonías (104 es el número tradicional; otras tres se han incluido posteriormente) y los 83 cuartetos para cuerda, que revolucionaron la música, son pruebas fehacientes de su original aproximación a nuevos materiales temáticos y formas musicales, así como de su maestría en la instrumentación. Sus 62 sonatas y 43 tríos para piano muestran un amplio abanico, desde aquellos compuestos para aficionados hasta los destinados a virtuosos del teclado, estos últimos pertenecientes a sus obras de madurez.

Señalan y comentan los interesados en este maestro de la música, que es considerado como el "padre de la instrumentación", el "padre de la sinfonía", el "creador de la moderna música de cámara" Su producción instrumental incluye 125 sinfonías, 31 conciertos, 77 cuartetos, 30 tríos, y más de 300 composiciones para instrumentos de cuerda y viento. Su contribución a la música sacra incluye 14 misas, 1 Sabat Mater, 2 Te Deums, y 34 Ofertorios e himnos. Sus misas han sido particularmente populares en Alemania y ha tenido varias características muy atractivas. Sin embargo, disposiciones del Papa Pío X las prohibieron en oficios litúrgicos. En algunos casos eso se justificó con alteraciones y repeticiones, en otros casos la prohibición se debió al carácter operético de la música, de la cual se cree que Mendelssohn había llegado a calificar como "escandalosamente divertida".
En el campo de la escritura para coros y voces, Haydn no fue particularmente exitoso. Sus solos no tienen la misma calidad que otros de sus logros. Todo ello aunque sus cantos para tres y cuatro han contado con gran estima. En ópera no se puede decir que Haydn haya alcanzado un éxito notable, a pesar de haber contribuido con más de veinte composiciones en el ramo operético. Ninguna de esas contribuciones provoca la notable impresión que si tienen sus oratorios. Sus óperas más conocidas son "Acide y Galatea" y "Orfeo".

Hay además el antecedente, que la suerte de Haydn cambió en 1761, año en que fue nombrado director musical adjunto del príncipe Pál Antal Esterházy; en 1762 fue nombrado maestro de capilla. Trabajó para tres príncipes de la familia Esterházy. El segundo de ellos, el príncipe Miklós József Esterházy, fue un gran amante de la música. En Esterházy (Hungría), su lugar de veraneo, Miklós poseía una fundación musical importante, que fue dirigida por Haydn. Además de las sinfonías, óperas, operetas de títeres, misas, obras de cámara y música de danza que el príncipe le encargaba, también hizo que ensayara y dirigiera sus propias obras, así como las de otros compositores. Debía enseñar a los cantantes, mantener la colección de instrumentos y la librería musical, trabajar como organista, violista y violinista cuando fuera necesario y solventar las disputas de los músicos que estaban a su cargo. Aunque con frecuencia se quejó del peso de su trabajo y del aislamiento que sentía en Esterházy, su posición era envidiable para los músicos del siglo XVIII. Un aspecto importante de su contrato después de 1779 fue la libertad de vender su música a los editores y de aceptar comisiones por ello. Como resultado, durante la década de 1780 su obra empezó a conocerse más allá de los límites de Esterházy y su fama se extendió considerablemente.La productividad de Haydn se vio reforzada por su inextinguible originalidad. La forma innovadora en que transformaba una simple melodía o motivo en complejos desarrollos fascinó a sus contemporáneos. Son característicos de su estilo los cambios repentinos de momentos dramáticos a efectos humorísticos así como su inclinación por las melodías de tipo folclórico. Un escritor de su época describió su música como “arte popular”, y, de hecho, su equilibrio entre la música directa y los experimentos innovadores transformó la expresión instrumental del siglo XVIII